Un buen recuerdo
Hace unos años atrás teníamos con un grupo de amigos el ritual de juntarnos los domingos por la tarde a tomarnos un café en un local cercano a la plaza del Casino de Viña. De ese tiempo que mantengo la frase de “conversar un café”.
Era una reunión casi sagrada, nuestra propia misa contemplativa a la espera de la puesta de sol y esperando recuperar el vigor que necesitábamos para la semana.
Era un domingo como cualquier otro hasta el momento que vi en una mesa cercana a una pareja de ancianos. El, vestido formalmente de tenida gris, con una sobria corbata azul. Sus zapatos lustrados para la ocasión y con unos lentes tan viejos como sus canas. Ella, de falda, con un collar simple pero hermoso. También usaba lentes antiguos como el de su esposo, tal vez si eran sus sortijas. Todo eso por si ya me impresionaba pero lo que me conmovió era que durante todo el café nada dijeron o hablaron, pero también durante todo ese tiempo no se soltaron de la mano. Pagaron, se fueron, una pequeña sonrisa cómplice al garzón y se marcharon.
Mis amigos nada notaron por que trataba de ser simulado en mi investigación.
Pasaron los fines de semana y cada vez veía a la misma pareja de ancianos con sus mismas ropas, con sus mismos lentes, con el mismo gesto en sus manos y sin nada que decir. Hasta que llego el momento en que me decidí ir hasta su mesa. Lo de a continuación es el recuerdo que tengo de la conversación.
Yo : Mis disculpas, por favor no me tomen por un loco, pero les tengo que decir que son varias las semanas que veo que vienen a tomar café a esta hora y me atreví a acercarme por la curiosidad. Les pido disculpas.
Pasaron unos segundos y la anciana señora sonrió llena de picardía.
Anciana : joven, tome asiento.
Anciano : es que acaso quiere algo con la señora mire que esta ocupada (risas).
Yo : asi lo veo y creo que usted mas bien me puede dar lecciones. Por favor, mi curiosidad es mucha ¿hace cuantos años que están juntos?.
Anciana : este año ya van cincuenta años que estamos casados.
Ancianos : así es y cada vez son mejores.
Yo : vaya, santa paciencia (risas).
Anciano : verá usted joven, si estoy para dar charlas de la paciencia…auch (un leve pellizco de la señora).
Yo : y cuénteme caballero, ¿como la conoció? .
Una pequeña mirada entre ambos con una eterna sonrisa.
Anciana : fue en una sala de fiesta, no como las de ahora verá usted. Era domingo y yo iba con mi padre. En esos tiempos era usual.
Anciano : y vaya si era bien milico (risas).
Anciana : Las mujeres estábamos sentadas cuando este caballero se acerco a mi padre…si será bien patudo…y le dijo, señor me daría permiso de bailar con quien creo que es su hija. Mi Padre lo miro, luego a mi y con un gesto concedió. ¡si yo ni quería bailar!.
Anciano : y vaya si estaba cagado de miedo (mas risas).
Anciano : así fue, bailamos un bolero joven, de esos que ya no se escucha. Una pieza, otra y así hasta que el padre se la llevo, era algo así como las siete de la tarde.
Yo : ¡Siete de la tarde!, pero ya me imagino como de haber dormido (risas).
Anciano : ¿Dormir?, nada, casí no pegue los ojos.
Anciana : a mi me paso lo mismo.
Yo : ¿y como fue el re encuentro? .
Anciano : fácil, antes de irse le pedí autorización a mi suegro para visitarla y así fue.
Yo : ¿Sin chaperon?.
Anciana : ¡Ni se lo imagine!, si la primera vez salimos todos juntos, hasta mi abuela fue conmigo.
Anciano : si me gaste todo el sueldo con el bendito café.
Yo : vaya. Y ¿esto de los domingos de café?.
Ahora la mirada entre ambos fue con unos ojos cristalinos que es mi mejor recuerdo. Fue como si en ese instante todo se congelara, como si todas las miradas se fijaran en ellos dos esperando la respuesta, los garzones se detuvieron, el bebe paro de llorar, las aves se posaron. Todos esperando la respuestas.
Ella tomo con sus dos manos la mano de su viejo para luego mirarme.
Anciana : aquí me pidió matrimonio.
Anciano : verá usted. Aquí antes no había este café. Había una especie de pergola. Era domingo de otoño y el sol se estaba poniendo.
Me quede sorprendido y mi mente viajo a ese tiempo. Me imagine los autos antiguos, las calles de adoquines y el sol que era el mismo de ahora.
Yo : o sea que ustedes vienen a celebrar.
Anciano : algo así y cada vez que podemos.
Paso una eternidad tan corta como un respiro y la conversación navego por varios temas : los hijos, los primeros problemas, los nietos, el respeto…su recuerdos.
El día se iba y el sol ya estaba en otro lugar. Ellos debían irse, se excusaron de una forma educada mientras yo insistía en pagar la cuenta. Me miraron, sonrieron, aceptaron y se marcharon tomados de la mano.
Yo me quede observándolos de pie y pensando en toda la escena. Pensaba en mis relaciones que se podían contar con el calendario de una agenda, pensé en mis abuelos y sus cincuenta años de matrimonio….pensé.
Al volver mis amigos tan solo me miraron y nada dijeron, ya sabian de esas cosas raras que me vienen.
Han pasado varios años. Recuerdos y experiencias hicieron que esta anécdota se archivara como un collar ya llevado por años. Todo esto hasta que hoy divise a la anciana. Iba sola con quien creo puede ser uno de sus nietos. Caminaba sin el viejo. La pena me inundo el corazón pensando en que ya había partido, sumándose a otras penas y malas noticias que habían iniciado mi día. No me atreví a acercarme queriendo vivir en la ignorancia, no quería agregar mas dolores a esta jornada . Hasta que ella miro a su nieto y se rió con la misma dulzura de ese día domingo en que nos conocimos dejándome con un pequeño gozo en mi corazón, refréscando mi aire y por un momento volver a entusiasmarme.
Leí hace poco que el entusiasmo es llevar a un dios interno. Cerre levemente los ojos y pedí que el dios que los guio a ellos dos entrara en mi junto con llamar a mi abuela a lo lejos. Por cierto que funciono.
Hice un leve gesto de despedida mientras el sol partia con la seguridad que mañana vendrá una vez mas como ese domingo.
Me subí a mi automóvil y mi mente volvió a viajar a ese tiempo antiguo con calles de adoquines y automóviles viejos mientra el sol erá testigo del primer beso.
"uno no sabe como llega la alegría y el consuelo, tan solo llegan"






-.-
Que linda experiencia !! me gustó tu narración hecha en sepia (así la imaginé)
Veo que ud es un muy buen observador y claro, ve cosas que otras miradas jamás notarían. Lo felicito por eso -.-
Saludos cariñosos
CaTa