- ¿Conque crees que soy valiente? – preguntó ella.
- Sí.
El médico le explico la situación al hermanito y le pregunto si estaba dispuesto a darle sangre a su hermana. Lo vio vacilar apenas un instante, respiro hondo y dijo : “Sí, lo haré sin con eso Liza se salva”.
Mientras se estaba haciendo la transfusión, el estaba en una cama paralela a la de su hermana y sonreía, como lo hacíamos todos, al ver que a ella le volvían los colores a las mejillas. De repente, el chiquito se puso pálido y su sonrisa se desvaneció. Miró al médico y le pregunto con voz temblorosa : “¿ Voy a empezar a morirme ahora mismo?”.
Siendo tan pequeño, había malinterpretado al médico creyendo que tendría que darle toda la sangre.
Sí aprendí que es el coraje – agregó -, porque tuve buenos maestros.
Dan Millma del libro " Chocolate Caliente Para el Alma".





Juan Carlos
que texto mas lindo.....Gracias por compartirlo.
Saludos
Pati T.