Capítulo de las emociones. Tercera parte: la pena.
Bien aventurados sean los que lloran porque ellos serán consolados.Jesús (Mateo 5:4)
El sollozo, la respiración entrecortada, las lágrimas espontáneas, la espalda curvada, el mal dormir, la perdida del deseo de vivir, el mundo en gris. Todos síntomas de la enfermedad mas importante de los últimos veinte años, la depresión.La pena tiene la poderosa energía de aislarnos, de alejarnos del mundo llevándonos a un terreno que no deseamos. Esta emoción tiene como una de sus principales características agotar la energía. Cuando la pena llega, trae consigo el desanimo, la desesperanza.
La depresión, la enfermedad de la pena, ha llevado a la conversación este tema en los últimos años. Diálogo que nadie quiere tener. El deseo es tomar unas pastillas, seguir un tratamiento y volver al vértigo exterior. La negación del diálogo cuando en realidad es justamente lo que desea la pena, conversar contigo de temas importantes.La pena tiene distintas posibilidades de aparición y para analizarla es oportuno tomar un caso extremo, la perdida de un ser querido. Cuando alguien parte todo es recuerdo, los aromas, su forma de vestir, sus palabras, inclusive las experiencias actuales no tienen mucho sentido ante esta soledad, queremos que este aquí, que vea lo que estamos observando que sienta los sabores, poder decirle aquellas cosas faltaron, disfrutar un tiempo mas. Pero el luto ha llegado para quedarse y mientras la vida sigue la pena continúa. Analicemos otra pena importante en el ser humano, la soledad ante un rompimiento amoroso. La forma en que lo viven hombres y mujeres son distintas pero su intensidad es la misma. Adiós compañía, bienvenida soledad o como diría Pablo Neruda : “es tan corto el amor pero tan largo el olvido”.
¿Como consolarse?, ¿como evitar el dolor de la pena?, pero como diría Varela con coraje : ¡ Y por que!, ¡de donde salio esto que siempre hemos de estar bien!., ¡de donde salio esta cultura de la enfermedad con farmacias en cada esquina para evitar o eludir nuestro dolor!.La pena es tu espacio, es el momento exacto del reencuentro con algo que quieres negar, un hermoso dialogo interno, algo te quiere decir, algo importante. Los grandes maestros ya se daban cuenta de esto, el mismo Jesús decía “allí donde haya dolor ahí estaré” y Buda ilustro la vida en base al dolor. La pena, aquella emoción que te lleva a la soledad, cuando en verdad es el momento de mayor compañía : el cielo se ordena para acogerte, los seres en los cuales dejaste de creer ahora se hacen fuertes por que así lo deseas y los milagros están a la espera. Recuerda eso que todos sabemos “los verdaderos amigos aparecen en los momentos difíciles”. Esta emoción llega como un manto oscuro en una mano pero con una pequeña vela encendida en la otra. Hagas lo hagas esta vela no se apaga, así sea que tu quieras partir o terminar con tu propia vida, nada podrás hacer para evitar que siga encendida. Llora todo lo que puedas porque el consuelo siempre llega, tan solo mira de cuando en cuando la vela.
Solo debes de tener un cuidado con la pena, haz de seguir su advertencia, que es que la aproveches. Ella ha de volver con mas fuerzas si evitas aprender su lección. Esa es su función, esa es su realidad, que mañana seas una mejor persona. A modo de práctica la próxima vez que tengas pena relájate y siente de donde viene, te confieso que en mi caso últimamente me he dado cuenta que viene desde la ansiedad, ahora descubierta creo que se en que camino debo ir. La pena es un metal, pesado al comienzo, pero una vez forjado se transforma en nuestro estandarte mas preciado, en nuestro distintivo. En Tai Chi la pena no se siente pero su práctica lleva la respuesta en como trabajarla : déjate llevar, relaja tu mente, lleva la práctica a lo cotidiano, deja que fluya permitiendo descubrir aquellos bloqueos que sin duda algo te quieren decir.Uno de los seres mas queridos que tengo, un referente en mi vida, un ángel, me confeso tiempo atrás la terrible experiencia de una violación que sufrió. Después de tal revelación y con mi corazón destruido le pregunte como fue que salio de esto porque al verla solo veía felicidad y una hermosura que sobrecogía hasta los mas ciegos, su respuesta fue simple: “llore, desee que todo terminara pero cada cierto tiempo me decía que algo bueno iba a sacar de todo esto”… y vaya si así fue.






Juan Carlos
Siento que va escrito para mi...he pasado por tantos estados de penitas, aunque creo que ninguno es por depresión como enfermedad, si no, un proceso que estoy transitando y que creo que nunca terminará. Hay días mejores y otros no tanto, el recuerdo es permanente, el dolor y el desconsuelo son sus acompañantes, y por momentos creo que no soy contenida como yo quisiera y me hacen falta seres que hayan sufrido lo que hoy sufro yo.
No me aferro a la pena, es ella la que se niega a irse...pero no es una pena de lágrimas constantes, son conversaciones de preguntas sin respuestas, son silencios vacíos, pensamientos distantes, lejanos, sueños de reencuentros y cariños...por momentos creo que me hace bien, en otros creo que deliro. Sé que debo vivirlo, cuesta y mucho....y al leerte, siento que es natural de todo ser que ha tenido una pérdida, que no soy la única, ni seré la última, que tendré muchas más y quizás peores...pero en este momento, en este instante es lo que siento. Un dolor enorme dentro de mi corazón, un desgarro que me parte en dos. Ya que me aislo para sufrir sola...y luego debo colocarme mi careta y decir show must go on...y a veces no quiero.
Uf...que complicado. Duele mucho
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Lo más importante en la vida, es uno mismo.
Malú